
Dicen muchos letrados contritos y con la mano en el pecho, que el Doctorazo Hugo Salas Ortiz no representa el sentir de los abogados peruanos. Yo más bien creo que los representa y bien. Salas es el prototipo del abogado peruano promedio; mañoso, jactancioso, y sobre todo corrupto. Los hay aquí y allá, en el foro privado y en los estudios jurídicos más encopetados, en el Poder Judicial, en la burocracia estatal, en el CNM… en fin… en todos lados. Es por ello que Don Hugo Salas Ortiz es el digno representante de los Colegios de Abogados del Perú ante el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial. ¿Qué hacer? No creo que mucho. En tiempos que debatimos sobre la pertinencia del SOAT médico creo que más conveniente y prioritario es un SOAT abogadil por el inmenso daño que le causa esta profesión a la sociedad. Empecemos entonces por cerrar todas las facultades de derecho del país (hasta nuevo aviso), para que no sigan botando androides amorales y “prácticos” sin formación humanista y axiológica. Claro, la masificación de esa profesión es una de las causas de su deterioro. Reformemos nuestra legislación penal para considerar un agravante el ejercicio corrupto de la abogacía. Cárcel para los abogados siniestros, que muchas veces están ahí, paradójicamente disfrazados de corderos, en el foro, en la cátedra, incluso en la lucha anticorrupción, cual topos enquistados, se dan el lujo incluso de evaluar a los jueces y vetar a los más dignos.
Os dejo con esta joyita en un vídeo cortesía de YOU TUBE…